Con este post inicio una serie de publicaciones sobre cómo hago yo determinados procesos contables, o cómo contabilizo algunas facturas en las que, por lo que he observado en empresas cuya contabilidad he revisado, suelen repetirse fallos o dudas a la hora de hacerlo correctamente.
No es que yo sepa más que nadie, simplemente llevo bastante tiempo como contable y hay determinadas cosas que tengo muy claras.
Si esto le sirve de ayuda a alguien, perfecto.
Y si piensas que estoy equivocado, y que algo que llevo haciendo de una forma durante mucho tiempo no es correcto, me encantaría que me lo dijeras para corregirlo.
¡Empezamos!
Qué necesito para contabilizar el pago del préstamo
Cuando vas a contabilizar el pago de una cuota de un préstamo, necesitas tener el cuadro de amortización del préstamo o el recibo del pago donde se especifique, del total que se ha pagado, la cantidad que corresponde a intereses y la cantidad que corresponde a amortización de capital.
Aquí tienes parte del recibo de un préstamo en Caixabank:

Solo me he encontrado un caso (Cajamar) donde en el extracto bancario aparece por separado el pago de intereses y la amortización del principal.
Qué cuentas contables intervienen
Voy a explicar cómo lo hago yo, y después te mostraré otra forma de hacerlo, que podemos aplicar en los casos donde no tenemos el cuadro de amortización y no podemos reclasificar la parte del préstamo a corto plazo.
Cuando tenemos el cuadro de amortización
En este caso tendremos el importe del préstamo que vamos a pagar en el ejercicio en una cuenta 520 (Deudas a corto plazo con entidades de crédito).
Para el ejemplo utilizaremos un préstamo recibido de un banco. No de una empresa del grupo, ni de un socio, etc.
En este caso vamos a utilizar los datos de la imagen del recibo de Caixa que tienes más arriba.
Datos:
-Fecha 01/09/2026
-Importe total pagado 369,20 €
-Intereses 81,56 €
-Amortización 287,64 €

Cuando NO tenemos el cuadro de amortización
Si no tenemos el cuadro de amortización, no podemos reclasificar el importe a pagar a corto plazo, por lo que tendremos todo el saldo pendiente del préstamo en la cuenta 170 (Deudas a largo plazo con entidades de crédito).
En este supuesto, sustituiremos la cuenta 520 por la cuenta 170.
El resto de cuentas serían las mismas que el ejemplo anterior.
Cómo NO hay que contabilizarlo
Bien porque no se dispone de información (lo que corresponde a intereses y lo que corresponde a principal) o bien porque no se sabe hacer, me he encontrado muchas veces que se “olvida” reflejar el pago de los intereses a la hora de contabilizar el movimiento bancario.
Esto supone una “doble falta“, si me permites el argot tenístico:
- Por un lado, no se está teniendo en cuenta el gasto financiero, con lo que el resultado del ejercicio que salga será superior al que debería.
Cuantos más intereses estemos pagando, más inflado estará el resultado y más impuestos podemos llegar a pagar. - Por otro, el importe pendiente de la deuda va a ser menor del que realmente es, ya que estamos contabilizando una amortización mensual superior a la que corresponde.
En nuestra contabilidad, el préstamo “se cancelará” antes de tiempo y el exceso de devolución de principal hará que en nuestro balance aparezca una partida en negativo.
Gastos financieros o comisiones… qué más da
Otro error que me encuentro mucho, aunque menos importante que el anterior, es considerar los intereses que pagamos como si fueran comisiones bancarias en una cuenta 626.
Igual piensas que soy muy tiquismiquis ya que en ambos casos se recoge el gasto, y que el resultado final va a ser el mismo.
Eso es verdad, pero como bien sabes, las comisiones se recogen en la cuenta de Pérdidas y Ganancias en el apartado Otros Gastos de Explotación, y estos gastos influyen sobre el Resultado de Explotación, mientras que las cuentas del subgrupo 66 (Gastos Financieros) afectan al Resultado Financiero.
El Resultado de Explotación nos dice cómo nos va en nuestra actividad o actividades “diarias”. Si nuestro negocio va bien o va mal.
El Resultado Financiero evalúa cómo estamos de endeudados, o cuánto nos está costando esa deuda, algo que nada tiene que ver con si vendemos más o menos churros, tornillos o lo que sea que vendamos.
Si metes los intereses de un préstamo en Otros Gastos de Explotación, estás “ensuciando” tu Resultado de Explotación con un gasto que no tiene nada que ver con tu actividad.
Puede parecer que tu negocio va peor de lo que realmente va (o al revés, si el error va en el otro sentido), y eso distorsiona cualquier análisis serio: compararte con otro ejercicio, con otra empresa del sector, o simplemente entender de dónde viene realmente tu beneficio o tu pérdida.
Así que, aunque el resultado final —el Resultado del Ejercicio— no cambie, el camino para llegar hasta ahí sí importa. Y ese camino es el que te permite saber si el problema (o la virtud) está en tu negocio o en cómo lo financias.
Y esto también afecta al EBITDA
Si te interesa el EBITDA —y a mucha gente le interesa, porque es la métrica que suelen mirar bancos, inversores o cuando quieres valorar una empresa—, tienes que clasificar bien este gasto.
Si no, tu EBITDA va a salir más bajo de lo que realmente es, y encima sin ningún motivo real: simplemente por un error de contabilización.
Recuerda que el EBITDA parte del Resultado de Explotación y le suma las amortizaciones y depreciaciones.
Así que cualquier gasto financiero que “ensucie” tu Resultado de Explotación te ensucia también el EBITDA.
Espero que la información haya sido de tu interés.
Si no estás de acuerdo, me encantará leerte en comentarios.
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